La primera ministra británica, Theresa May, viajó a Bruselas el jueves en busca de oxígeno tras sobrepasar una moción de censura en el parlamento, que puso de relieve el punto muerto en el que se encuentra el Brexit.

En la reunión del Consejo Europeo en Bruselas, May pedirá a los líderes del bloque garantías sobre el acuerdo del Brexit que pueda utilizar para convencer al escéptico parlamento británico, especialmente a los miembros de su partido que desafiaron su liderazgo.

Su gestión en Bruselas llega después de que May obtuviera el respaldo de 200 diputados del Partido Conservador, mientras que 117 votaron en contra, en una moción de censura que profundizó las divisiones a pocas semanas de que venza el plazo del 29 de marzo para que el Parlamento apruebe un acuerdo que evite una salida desordenada de la Unión Europea.

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También el jueves May aseguró que no espera ningún «progreso inmediato» sobre Brexit, según reportes de las agencias de noticias Reuters y AFP.

El ministro para el Brexit, Stephen Barclay, dijo que May -quien lleva meses viajando por Europa y asistirá a una cumbre de la UE hasta el mediodía del viernes- buscará garantías para que Reino Unido no quede atado a la UE de forma indefinida tras el Brexit, como temen los críticos de su partido.

«Gracias al mandato que obtuvo anoche por parte del partido parlamentario, la primera ministra tiene ahora tiempo para mantener esas conversaciones con los colegas europeos», dijo y valoró de «positivo» el viaje.

No está prevista ninguna votación sobre el Brexit en el cronograma parlamentario de la próxima semana, antes de la Navidad, y no parece que los líderes europeos vayan a ofrecer un respaldo inmediato.

La agencia Reuters reportó que un borrador de la declaración del encuentro de la UE se limitaba a indicar que están dispuestos a examinar si aún se pueden ofrecer garantías adicionales.

El documento de seis puntos de UE indicaba que las eventuales nuevas garantías no «cambiarían ni irían en contradicción» con el acuerdo de salida firmado el mes pasado, después de dos años de negociaciones.

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May canceló esta semana una votación parlamentaria sobre su acuerdo, que establece estrechos lazos futuros con el bloque, tras reconocer que iba a sufrir un dura derrota en la Cámara de los Comunes. Se espera que la votación ocurra antes del 21 de enero.

Mientras tanto, sigue activa buscando respaldo europeo.

Entre los líderes comunitarios hay simpatía hacia la situación de May, pero también exasperación por el caos político que reina en Gran Bretaña.

El principal grupo de cabildeo empresarial de Alemania dijo que depende del gobierno británico «no perder más tiempo» y asegurar una salida ordenada de la EU.