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Cirujano de Jessica Cediel quedó en la ruina y resultó ser inocente

Diez años esperó el galeno por ello. En esta entrevista contó la pesadilla que significó ser señalado y la manera en que ahora se gana la vida después de perderlo todo.

¿Después de lo que le sucedió, cómo le ha cambiado la vida, es cierto que usted se quedó solo y las personas que lo respaldaban le dieron la espalda?

Es verdad. La sensación de soledad que tuve en ese momento fue más de tipo mediático. En ese ocupaba el primer en Twitter de médicos y era un comunicador en salud. En el momento en que ocurre el primer programa, donde me hacen la denuncia pública, fue un caos, una catástrofe y muchas de las personas que eran mis pacientes prefirieron mantenerse como en silencio.

Yo veía como me mataban a mi públicamente y no veía a nadie que hiciera un comentario a favor. Muchas personas me llamaban y me decían inclusive que yo los entendiera, que ellos no podían hablar en público porque se trataba de un tema de farándula con una persona muy famosa y ellos se podrían meter como en inconvenientes. A esa soledad me refería.

¿Cuándo estalla el escándalo cuántas personas llegó a tener como clientes, como pacientes, y cuántas se le fueron? 

En ese momento pacientes atendidos tenía 1.700 y digamos que activos podría tener unos diez pacientes diarios. Después de que ocurre el escándalo viene un pico de pacientes, pero los pacientes que llegaron al siguiente día eran personas que iban con la intención de reclamarme, de exigirme explicaciones. Llegaron todos los pacientes que se habían sometido al mismo procedimiento y yo a todos los recibí y los esperé en mi consulta. Casi que el primer mes me dediqué solo a darles explicaciones, darles la cara a las personas que tenían alguna duda y los recibía en mi consultorio. Pacientes nuevos ya no tuve después porque el tema mediático pesaba mucho y ya la gente, siempre que llega a donde un médico, lo primero que hace en consultar por Google y tratar de buscar referencias o recomendaciones. Y siempre que se consultaba Google las primeras noticias que aparecían eran las del médico que engañó, el médico que le dañó, así ni modos.

¿Es cierto que tenía un consultorio en Bogotá que tuvo que cerrar por cuenta de este caso? 

Sí señor. Yo tenía un consultorio en la 104 arriba de la 15, 104 con 14. Ese consultorio lo había tomado un poco más de seis meses con un contrato a dos años y cuando ocurre el escándalo el arriendo que yo pagaba ahí era de 6 millones de pesos. Ya yo no tengo pacientes, me tocó esperar a que se terminara el contrato, fue muy difícil pagar sin recibir pacientes en esa época. Era más fácil mantener el consultorio abierto y pagar el arriendo mensual que pagar la multa, que eran tres meses de arriendo. Entonces esperé a que se acabara el contrato y en ese momento lo entregué.

¿Qué hizo en ese momento? 

Cuando no tuve consultorio inicialmente es la crisis reputacional, muchas personas de mi familia estuvieron ahí al lado. Que, al final, siempre son los que siempre están cerca de uno en cualquier dificultad. Paso el tiempo y ya con la idea de tratar de volver a hacer consultas empecé a trabajar sobre la novena, por la carrillera con 104, que había un sitio donde alquilan consultorios por horas. Dije ‘voy a intentar atender así sea por horas, reservar una hora un consultorio para ver un paciente’. De todas maneras había unos amigos pacientes, no de farándula, que me seguían como dándome ánimo e intentaron hacer uno que otro tratamiento.

Pero psicológicamente uno va hacia la profundidad. Arrancó eso y después no hubo forma. Es como si uno se estuviera ahogando y no logra cogerse, agarrarse de algo para salir. Me iba profundizando, el dolor era cada vez más grande, era un dolor del alma. Y fuera de eso la crisis económica fue brava. Yo tenía equipos y los equipos son muy costosos. Yo era famoso, pero en realidad uno es famoso pero le debe todo al banco. Yo tenía deudas de equipos costosísimas y viene todo el reporte de las entidades financieras, vienen los acosos de los bancos, por un tema de impuestos terminé con un embargo de la Secretaría Distrital de Bogotá. Al caído caerle y cayeron muchas cosas.

¿Es cierto que perdió su familia por este caso? 

Que perdiera mi familia no. Lo que pasa es que se suscita una crisis familiar muy grande porque ese año precisamente había muerto mi padre y pues hubo muchos cambios familiares. En gran parte mi familia dependía de mis ingresos, mis sobrinas, mis hermanas y cuando hay dificultades económicas se presentan crisi familiares. Pero que haya perdido mi familia no.

¿Usted era casado, tenía hijos? 

No. Yo era soltero, sin una relación de pareja en ese momento. Pensé que si hubiera tenido a alguien hubiera sido importante para agarrarme desde el punto de vista personal, pero ya hoy pienso diferente. Estaba como muy abandonado, muy solo.

Toma usted la decisión de irse de la ciudad de Bogotá…

Sí. Me pasaron cosas y cada rato se activaba mediáticamente el tema, cada rato empezaban a hablar y especulaban mil cosas y volvían a repetir la misma noticia con cierta frecuencia, me dañaban cada vez más y no me permitían volver a arrancar. En Bogotá me pasó algo y un día dije ya no más y es que mi mamá sufrió una crisis, quedó inválida, tuvo una enfermedad, me dediqué a ella. Cualquier persona que tenga a su madre enferma y que le toque pedir ayuda para sacarla adelante, para un taxi para la EPS, para una taxi para la Clínica Colombia, que era donde la estaban atendiendo, era muy duro. Le dije a mi mamá: ‘nos vamos cerca a donde están los tíos’. Los hermanos de mi padre, que había fallecido. El apoyo, el mercado, ellos tenían más comodidades y podía cuidar a mi madre. El frío allá en Bogotá la estaba volviendo nada, el clima aquí era importante.

Y era desconectarme. Allá yo salía a un ‘Todo a mil’ que había cerca donde vivíamos, a comprar algo, y encontraba gente tomándome fotos, subiendo fotos en la red, Twitter en esa época, contribuyendo más al daño que había ocurrido.

¿Cómo empezó a reponerse, a qué se dedicó a trabajar? 

En medicina tomé una decisión, por dignidad.  Hablé con Diosito, yo soy espiritual, no soy religioso, pero soy muy espiritual y yo en mis conversaciones con Dios dije que no volvía a la medicina hasta que no recuperara mi nombre. Para un médico es muy difícil trabajar sin su nombre, que es lo que le da su prestigio como buen médico. Como ser humano, haber sido catalogado de que engañé a alguien, era una carga muy dura.

Y me estrellé aquí en Bucaramanga cuando llegué. Yo me gradué en la UIS (Universidad Industrial de Santander) y tengo muchos compañeros ubicados en empresas, en EPS (Empresas Prestadoras de Salud) y en un intento de ellos de apoyarme para que yo pudiera trabajar como médico, y con otras especialidades que yo tengo, participé en procesos de selección. En uno de ellos una EPS importante aquí en Bucaramanga empecé a celebrar con la gerente que ya al otro día empezaba a trabajar. Y en ese otro día me llamaron a decirme que el estudio de seguridad que le hacen a uno para ingresar a un cargo reportaba que tenía una denuncia penal y a nivel reputacional mi nombre estaba dañado. De ahí desistí.

Una colega de Cartagena me llamó y me dijo que para que saliera un poquito del estrés depresivo en el que estaba por qué no me ponía a estudiar y ella me ayudaba. Busqué un máster en Barcelona por internet: Online Reputation y Community Management. La reputación en línea, cómo manejarla y el tema de redes sociales. Estudié eso y les mandé una oferta a mis colegas de hacerles sus redes sociales, hacerles la imagen, subir un contenido en las redes sociales y así empecé como a subsistir.

Luego saqué de mis talentos de niño el tema del arte. En realidad en la casa siempre fuimos artistas y siempre trabajé en cerámica, en porcelana, hacía esculturas y vivía de eso de niño. Además me puse a leer sobre depresión, mi psiquiatra de decía que desarrollara otras actividades para mantener la cabeza ocupada.

¿Cómo hizo, en medio de esas dificultades económicas, para mantener el caso vigente en busca de que lo declararan inocente, pagar abogados? 

Cuando ocurrió el evento yo tenía un seguro de responsabilidad civil, tenían cierta cobertura, pero no tenían experiencia con un caso tan fuerte. Tuve que buscar abogados de forma particular y con familiares y amigos personales, entre otros, se hizo. Me acuerdo de uno que desde Brasil me envió dinero, me mandó 2.500 dólares para completar 120 millones de pesos que debía pagar en ese momento.

Lo que hice yo fue vender los equipos que tenía, pero como uno está con la necesidad de vender algo no le dan a uno el precio. Vendí equipos que compré en 120 millones de pesos en 9 millones de pesos, unos equipos de 6, 7 millones de pesos los terminé vendiendo en 500.000 pesos. Era una actitud desesperada.

¿Cómo empieza a recuperarse? 

Sabes que no, hasta el lunes de la semana pasada cuando recibí esa sentencia no albergaba esos sentimientos de expectativa. Levantarse uno todos los días creyendo que hoy por fin va a cambiar todo es tan difícil. Además se salía de mi porque una noticia mediática se sale de uno, uno no tiene control. Mi panorama era muy oscuro y lo que empecé a hacer era aceptarlo como la vivencia del duelo de una dificultad. Este año entré en una etapa de aceptación, que es la última etapa del duelo, y en esa etapa de aceptación uno al final dice ‘no pude hacer nada, esperemos a ver’. Mi última esperanza era pasar a otras instancias pero sin generar mayor expectativa. Yo había intentado que me escucharan pero sentía que era mudo, hasta que pasó lo del lunes.

Momento en que el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá absuelve al médico Martín Carrillo tras el caso registrado en 2009.

Me metí a estudiar Psicología porque necesitaba saber qué pasaba dentro de mi, cómo buscar ayuda. Conseguí una universidad subsidia, que es la Minuto de Dios. Me inscribí y ha sido una fortuna indagar en mi propia mente. Y eso me ha dado calma y tener a mi madre recuperada. Somos dos, vivimos ella y yo. Y mi perra. Tenerla siempre ahí tiene un valor incalculable.

¿Y al margen del estudio a qué se dedica? 

Me dedico precisamente al estudio. Me dedico al arte, quise explorar algo que de niño siempre soñé. Yo siempre soñé con hacer una exposición de una técnica que es una construcción de muchas técnicas con material de bisutería, material de zapatos, que en Santander es muy famoso. Con todo eso, con piedritas colocadas una a una, construyo imágenes. El año pasado vendí seis cuadros y con eso me ayudé a sostener, chéveres, bonitos.

¿Y desde el punto de vista laboral ese es el trabajo o existe otro? 

Hago los cuadros, que eso no es nada fijo. A alguien le gusta o no y uno se queda con ellos mientras aparece algún cliente. Y el otro trabajo que he tenido es el de las redes sociales. Tengo dos colegas, a veces he tenido tres, a los cuales les realizó gestión de contenidos. Generalmente les cobro entre 300 y 500 mil pesos por un mes en el cual les hago 20 publicaciones.

¿Ahora que se conoce el fallo contempla volver a ejercer como cirujano?

Yo nací para ser médico y ese es mi talento, nací para ayudar a sanar a las personas y tal vez el dolor más grande (llanto del doctor Martín Carrillo interrumpe su respuesta). Cuando ocurrió esto quedé en el limbo porque dije ‘Dios mío, no lo esperaba’. Hablé otra vez con mi padre Dios y le dije ‘Me devolviste la voz, que fue lo que te pedí’. Y yo le prometí que si me devolvía la voz volvía nuevamente a mi actividad como médico.

No es fácil y no es algo que se puede hacer de la noche a la mañana. Me toca trabajar mucho en la recuperación de mi nombre. También recuperar un poco la confianza en mí mismo, que a raíz de tanta cosa uno se destruye mucho por dentro y desconfía de uno, se siente inseguro. Recomponer un poquito mi autoestima profesional y volver.

También le decía yo algo a mi madre. El día que recibí (de nuevo su llanto detiene la entrevista). El día que recibí la noticia yo le dije a mi madre: ‘yo creo que hoy puedo morir tranquilo’.  No tengo ambiciones de dinero, me dolía mucho mi dignidad, me dolía mucho el sufrimiento que tuvo mi familia por lo que sucedió conmigo. No es una revancha, es una sensación dentro de uno muy profunda. Se levanta uno, respira y dice ‘Dios mío, por fin después de ocho años veo limpio’. Puedo salir a la calle y le que se dé cuenta que soy el del tema no me va a señalar, a atacar. Algo que le pedí a Dios es que me ayudara a ser considerado con las personas que me hicieron daño porque cada quien viene de una historia y a veces la gente se equivoca con cosas graves.

He logrado sanar un poquito en mi corazón, tengo mucha calma, mucha tranquilidad, tengo felicidad y si alguien me pregunta qué es felicidad tengo la descripción para eso y en mi caso es esa justicia. Haber tenido la firmeza para no suicidarme, para no cometer errores.

Doctor le agradezco mucho que haya confiado su historia…

Muchísimas gracias. Perdóneme la chilladera pero estoy tan emocionado, se me salen las lágrimas así solitas. Ya me recuperaré.

 

Fuente: Las Chivas del Llano

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