Estados Unidos está listo para reanudar las negociaciones nucleares con Corea del Norte, dijo un alto diplomático estadounidense el miércoles, un día después de que concluyeron las maniobras militares rutinarias entre los ejércitos estadounidense y surcoreano, calificadas por Pyongyang como el ensayo para una invasión.

Durante los 10 días de ejercicios militares, Corea del Norte elevó la tensión con sus propios ensayos de misiles y otras armas.

Pero la habitual retórica dura norcoreana hacia las maniobras se centró en Seúl, no en EE.UU., lo que ofreció un indicio del interés por reanudar las conversaciones nucleares con Washington.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo recientemente que recibió una “hermosa” carta de tres páginas del líder norcoreano, Kim Jong Un.

Según Trump, Kim querría una nueva cumbre para reanudar el diálogo tras los ejercicios militares y ofreció una “pequeña disculpa” por sus ensayos armamentísticos.

“Estamos preparados para comprometernos tan pronto como tengamos noticias de nuestros homólogos en Corea del Norte”, dijo el principal enviado de la Casa Blanca para Corea del Norte, Stephen Biegun, a reporteros el miércoles en Seúl.

Biegun manifestó que Trump designó a su equipo para reiniciar las conversaciones de trabajo con el Norte, en línea con lo que los dos mandatarios acordaron durante su tercera cumbre a finales de junio.

“Estoy totalmente comprometido con esta importante misión y haremos que ocurra”, apuntó.

El enviado estadounidense viajó a Seúl para reunirse con las autoridades surcoreanas. Según su homologo, Lee Do-hoon, en el encuentro se abordó lo rápido que podrían retomar las negociaciones nucleares y lograr “avances sustanciales”.

La diplomacia nuclear encabezada por Estados Unidos fracasó, cuando Trump rechazó las demandas de Kim de un amplio alivio de las sanciones a cambio de pasos para un desarme parcial durante su segunda cumbre, celebrada en Vietnam en febrero.

En su tercer encentro, en la localidad fronteriza coreana de Panmunjom el pasado 30 de junio, los dos líderes acordaron reanudar los contactos, pero desde entonces no ha habido reuniones públicas.

Muchos expertos sostienen que los recientes ensayos armamentísticos norcoreanos buscaban, en su mayoría, aumentar la presión sobre Estados Unidos antes de la posible reanudación de las negociaciones, además de dejar constancia de su oposición a los ejercicios militares.

La mayoría de las armas testadas eran misiles y proyectiles de corto alcance que los expertos consideran que podrían alcanzar Corea del Sur, pero no territorio continental estadounidense.