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Corea del Sur dejará de intercambiar inteligencia clasificada sobre Corea del Norte con Japón, en medio de una amarga disputa comercial.

Así lo afirmaron fuentes gubernamentales de Seúl el jueves durante un anuncio sorpresa que, probablemente, retrasará los esfuerzos de Estados Unidos para reforzar la cooperación de seguridad con dos de sus aliados más importantes en la región asiática.

La decisión de Corea del Sur por cancelar este pacto de intercambio de inteligencia, también agravará aún más sus lazos con Japón, que ya están en su punto más bajo desde que los dos países establecieron relaciones diplomáticas en 1965.

Según expertos en el tema, era poco probable que Corea del Sur aumentara el acuerdo de intercambio de inteligencia de 3 años, por el bien de sus relaciones con los Estados Unidos.

Corea del Sur ha estado buscando el apoyo de Estados Unidos para resolver la disputa comercial, y Seúl y Washington también han trabajado juntos para reiniciar las conversaciones estancadas sobre despojar a Corea del Norte de sus armas nucleares.

La oficina presidencial de Corea del Sur, aseguró que finalizó el acuerdo de inteligencia porque la reciente decisión de Japón por rebajarles el estatus comercial, causó un cambio «grave» en la cooperación de seguridad entre ambos países.

«En esta situación, el gobierno ha determinado que mantener el acuerdo, que se firmó con el propósito de intercambiar inteligencia militar sensible sobre seguridad, no sirve a nuestros intereses nacionales», afirmó en un comunicado televisado a nivel nacional Kim You-geun, subdirector de seguridad nacional presidencial de Corea del Sur.

Dijo, además, que notificarán formalmente a Japón sobre su decisión antes del sábado, fecha límite para una extensión del pacto por otro año.

La agencia de noticias Kyodo News de Japón, citó a un funcionario del gobierno, no identificado, diciendo que la decisión de Corea del Sur era «extremadamente lamentable».

Por otro lado, la emisora pública NHK citó a otros dos funcionarios japoneses, también no identificados, que describieron la decisión como «increíble», y que era poco probable que esta acción tuviera un gran impacto en la seguridad nacional.

El presidente liberal de Corea del Sur, Moon Jae-in, quien anteriormente declaró que su país «nunca más volvería a perder» ante Japón, dijo que Seúl «con gusto se unirá» si Tokio quiere hablar.

No hubo reacción inmediata del gobierno de los Estados Unidos. El miércoles, el principal enviado de Estados Unidos en Corea del Norte, Stephen Biegun, dijo a los periodistas en Seúl que apreciaba lo que llamó «una cooperación fuerte y continua entre Estados Unidos, Corea del Sur y Japón».

¿Qué antecede a la disputa?

Desde principios del mes pasado, Japón impuso controles más estrictos sobre las exportaciones a Corea del Sur de tres productos químicos esenciales para la fabricación de semiconductores y pantallas de visualización.

Estos son elementos de exportación clave para los coreanos, y Japón decidió eliminar a dicho país de una lista de naciones a las que se les otorgó el estatus de comercio preferencial.

Seúl acusa a Japón de comerciar con armas para castigarlo por una disputa separada, vinculada al brutal dominio colonial nipón de la península coreana de 1910 a 1945. Japón lo niega, diciendo que sus pasos se tomaron debido a preocupaciones de seguridad no especificadas.

Las restricciones comerciales provocaron un estallido de sentimiento «anti-Japón» en Corea del Sur. Muchos ciudadanos se manifestaron en las calles, cancelaron viajes de vacaciones a Japón y lanzaron boicots generalizados a sus productos. El gobierno surcoreano, por su parte, decidió rebajar el estatus comercial de Japón.

Algunos expertos dicen, que las acciones de «ojo por ojo» podrían dañar la economía de Seúl más que la de Tokio.

Grandes fabricantes surcoreanos, incluido Samsung, dependen en gran medida de los materiales y componentes importados de Japón, mientras que ellos no importa muchos materiales vitales de Corea del Sur.

El acuerdo de inteligencia entró en vigencia en 2016, según informes, ante la fuerte necesidad de Estados Unidos, que quiere impulsar la cooperación de seguridad de tres vías para hacer un mejor frente a la amenaza nuclear de Corea del Norte y una China en ascenso.

Estados Unidos estaciona un total de ochenta mil soldados en los dos países asiáticos, el núcleo de la presencia militar de Estados Unidos en la región de Asia y el Pacífico.