La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, dijo el martes que la situación en el país remecido por violentas protestas sigue siendo grave, pero indicó que no renunciará a construir una plataforma de diálogo.

Su aparición se produce después de las manifestaciones del domingo, que incluyeron disparos de gases lacrimógenos, cócteles molotov, cañones de agua y por primera vez desde el inicio de las protestas en junio, hubo un disparo al aire a modo de advertencia.

Hong Kong es desde 1997 un territorio semiautónomo de China.

«Deberíamos prepararnos para la reconciliación de la sociedad comunicándonos con diferentes personas (…) Queremos poner fin a la caótica situación en Hong Kong», dijo Lam, y agregó que no creía que su gobierno hubiera perdido el control.

Hasta el momento, las autoridades se han negado a cumplir con cualquiera de las cinco demandas clave de los manifestantes: retirar el proyecto de ley de extradición, establecer una investigación independiente sobre las protestas y la eventual brutalidad policial, dejar de describir las protestas como «disturbios», renunciar a los cargos contra los arrestados, y reanudar la reforma política.

«No es cuestión de no responder. Es cuestión de no aceptar esas exigencias”, dijo Lam a reporteros antes de la reunión semanal de su consejo ejecutivo el martes.

Los disturbios en el centro financiero asiático aumentaron a mediados de junio debido a un proyecto de ley de extradición ahora suspendido que habría permitido enviar a personas a China continental para ser juzgadas en tribunales controlados por el partido comunista.

Las manifestaciones han evolucionado durante 12 semanas consecutivas en una amplia demanda para una mayor democracia.

Nuevas manifestaciones y posición de China

Se planean más manifestaciones en los próximos días y semanas, lo que representa un desafío directo para las autoridades de China, cuyo gobierno quiere calmar los disturbios antes del 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China el 1 de octubre.

Pekín volvió a advertir el martes a gobiernos extranjeros que «interfieren» en las protestas de Hong Kong, luego de que la cumbre del G7 que reunió a los líderes de las siete naciones industrializadas pidiera que se evitara la violencia.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, dijo que Beijing estaba «muy insatisfecho y resueltamente opuesto» al G7 por estar «haciendo comentarios irreflexivos y gesticulando» sobre asuntos de Hong Kong.

En una visita a la provincia sureña de Guangdong, cerca de Hong Kong, el ministro de seguridad pública Zhao Kezhi dijo que China tomaría medidas enérgicas contra las actividades terroristas violentas y salvaguardaría firmemente su seguridad política.