Hablamos com la empresa distribuidora SunFields Europe, nos aclaran esta y otras dudas acerca de las distintas garantías y calidades de los paneles solares.

La adquisición de paneles solares se ha incrementado de forma importante en los últimos años, debido, en parte, al nuevo marco regulatorio que fomenta el autoconsumo fotovoltaico, pero también gracias al interés cada vez mayor de empresas y particulares en las opciones más respetuosas con el medio ambiente y, por supuesto, en el ahorro en la factura mensual eléctrica que supone esta alternativa.

Sin embargo, nunca hay que olvidar que no vale la pena ahorrar a corto plazo si a largo plazo las pérdidas pueden ser mayores que si hubiéramos invertido correctamente nuestro dinero desde el inicio. Por tanto, debemos desconfiar de los productos sospechosamente baratos y estar especialmente atentos a la letra pequeña de las garantías, pues, como nos explican los expertos de Sun Fields Europe, esta puede contener alguna sorpresa desagradable que se manifestará en el futuro en el peor de los casos.

Garantía de producto y garantía de producción.

Los paneles solares son productos de los que se espera una vida media de uso larga. Sumando esto al hecho de que actualmente para muchos consumidores la posibilidad de adquirir estos dispositivos es todavía algo novedoso; hace que el desconocimiento del comprador acerca de lo que debe buscar y exigir, si desea hacerse con un buen panel solar, sea mucho mayor que en el caso de otros productos tecnológicos.

Uno de los errores más comunes es el de no prestar la atención suficiente a la garantía que ofrecen. Si lo hace, el comprador poco familiarizado con este producto, tal vez se sorprenda al comprobar que existen dos garantías diferentes: la de producto y la de producción. Pero ¿cuáles son exactamente las diferencias?

Según los expertos de esta empresa gallega especializada en placas solares, la garantía de producción se refiere a los años durante los cuales se garantiza un tanto por ciento mínimo de rendimiento. Lo más común es que se prometa un 90% de producción mínima durante 10 años y un 80% durante 25 años.

Por otro lado, la garantía de producto se aplica sobre la placa solar y sus componentes. Es aquí donde surge la confusión, pues normalmente esta tiene una duración de 10, 12 o 15 años ¿A qué se debe esta diferencia?

Una estrategia de negocio cuestionable.

Efectivamente, el sentido común nos dice que ambas deberían durar el mismo tiempo, pues de poco sirve que nos garanticen una producción mínima para un dispositivo que si se rompe fuera del periodo que cubre la garantía del producto, va a convertirse en un trasto poco útil o directamente inservible. De hecho, la garantía de producción no se aplica si el fallo se debe a componentes del módulo que están dañados o son defectuosos. Por desgracia ese suele ser el motivo principal por el cual el rendimiento es menor del prometido por la garantía de producción.

Para encontrar el motivo de este sinsentido simplemente debemos preguntarnos quién sale beneficiado con ello y, como muchos ya habréis adivinado, la respuesta es el fabricante.

Los fabricantes que ofrecen entre 10 y 15 años de garantía de producto sencillamente saben que es muy difícil que el dispositivo que están vendiendo dure mucho más tiempo, pues su estrategia de negocio se basa principalmente en atraer clientes gracias a precios menores que los de la competencia, a costa de ahorrar en materiales, empleados y costes en el proceso de fabricación. De esta forma consiguen más ventas sin sacrificar su margen de beneficios.

A menudo este tipo de tretas van acompañadas de otras prácticas empresariales que pueden suponer un quebradero de cabeza a la hora de reclamar. Por ejemplo, cambios de empresa fabricante cada pocos años para evitar cubrir garantías o falsear la procedencia del módulo.

Lo barato siempre sale caro.

En este caso, a este refrán debería añadirse “y no solo en cuestión de dinero”, pues si pensabas que lo peor que podría pasarte con una placa low-cost es descubrir que has tirado el dinero en ella, debes saber que en el peor de los casos existe la posibilidad de que se produzca un incendio.

Algunos de los desperfectos más habituales en las placas solares baratas son los puntos calientes, que pueden inutilizar por completo el dispositivo; el deslaminado de las células del panel, o el deterioro prematuro de algunos componentes importantes del módulo.

Queda claro, por tanto, que no hay que escamitar en la compra de uno de estos dispositivos. Hay que estar especialmente atentos a las garantías de producto y de producción, y exigir siempre que ambas cubran un periodo mínimo de 25 años.

En la página de Sunfields Europe dispones de útiles guías y artículos informativos que pueden ayudarte a que tomar una buena decisión de compra.

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