Suecia cerró el martes a una investigación por denuncias de violación contra Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, actualmente preso en Gran Bretaña.

La fiscalía sueca dijo que abandonaba el caso por falta de pruebas, ya que la denuncia es de 2010 y ya pasó mucho tiempo desde los hechos en cuestión.

«Se han agotado todos los recursos de la investigación sin que haya pruebas claras para una acusación formal», dijo la fiscal general adjunta, Eva-Marie Persson, en una conferencia de prensa en Estocolmo.

Sin embargo, explicó que la presunta víctima “presentó una versión verosímil y confiable de los sucesos”. “Sus declaraciones fueron coherentes, amplias y detalladas”, dijo Persson.

Elisabeth Massi Fritz, la abogada de la presunta víctima, una mujer sueca cuyo nombre nunca se ha dado a conocer, dijo a una emisora sueca que la información de la demandante está respaldada por pruebas escritas contundentes y pruebas verbales de médicos que la examinaron”.

“Para mí, eso sería suficiente”, agregó.

El australiano, de 48 años, fue detenido en abril pasado en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se refugiaba desde 2012 para evitar su extradición a Suecia o a Estados Unidos, que lo acusa de espionaje por los documentos secretos filtrados por WikiLeaks.

Assange ha estado luchando contra las gestiones de extradición y rechaza todas las acusaciones.

WikiLeaks celebró la decisión que, según dijo su editora Kristinn Hrafnsson en un comunicado, permitirá a sus partidarios «centrarse en las amenazas que enfrenta Assange desde hace años: las acciones belicosas de Estados Unidos».

Assange deberá comparecer en audiencia el año próximo sobre su extradición a Estados Unidos.