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El cambio climático es una problemática que los gobiernos de la mayoría de países del mundo quieren abordar con carácter urgente. El primer borrador presentado por la presidencia chilena de la Cumbre Climática de las Naciones Unidas (COP) fue rechazado porque muchos de los 200 países consideraban que ese documento distaba mucho de la respuesta que se debe dar a esta situación medioambiental.

En esta cumbre climática se ha visto cómo los países en desarrollo han instado a los más ricos a que cumplan su promesa: ayudarlos financieramente para hacer frente y adaptarse al cambio climático.

Todos los gobiernos participantes tienen claro un objetivo: no pueden irse de la COP sin un mensaje potente que ponga de manifiesto la preocupación de la comunidad internacional en cuestiones medioambientales.

Atender el llamamiento de la población, la prioridad

El coordinador chileno Andrés Landerretche aseguró que eso “es algo que la gente de fuera está pidiendo”, por lo que “debemos atender su llamamiento”.

En ese sentido, el diplomático subrayó que un documento que esté apoyado por todos los países requiere “concesiones por parte de todos”.

Este borrador también ha indignado a algunos países de América Latina como México, Argentina y Urugay, que denunciaron que, en el documento, se hubieran retirado las referencias a los derechos humanos y a la protección de los pueblos indígenas en este tema.

No es un problema que solo preocupa a los gobiernos. También las organizaciones no gubernamentales y otras instituciones están siguiendo muy de cerca lo que está aconteciendo en la capital española.

Jennifer Morgan, directora de Greenpeace Internacional, advirtió que no hay lugar para el “cinismo” y “la avaricia”, al tiempo que remarcaba que es necesario “proteger la integridad del Acuerdo de París” de 2015.

Se ha vencido el plazo

La reunión ya se ha prolongado más allá de su fecha límite oficial y, de momento, no hay consenso. Observadores y grupos ambientalistas alertan que se corre el riesgo de anulación o retroceso de los compromisos alcanzados en París.

“He asistido a estas negociaciones climáticas desde que comenzaron en 1991, pero nunca había visto la desconexión casi total que hemos visto aquí en Madrid, entre lo que requiere la ciencia y lo que los pueblos del mundo demandan, y lo que los negociadores climáticos dan”, expresó Alden Meyer, especialista en política climática de la Unión de Científicos Preocupados.

En su opinión, los borradores que hay encima de la mesa no reflejan las advertencias urgentes de los científicos sobre la necesidad de reducir de forma drástica las emisiones de gases con efecto invernadero para mantener el calentamiento global en 1,5ºC para finales de siglo.

Con información de AP.