Amnistía Internacional reportó este lunes que 304 personas murieron en las protestas en Irán del mes pasado y que miles fueron arrestadas, incluso menores de edad.

La cifra actualiza un total de 208 muertes contabilizadas por Amnistía a principios de diciembre.

Las manifestaciones, que duraron unos cuatro días en varias ciudades y pueblos de Irán, fueron provocadas por un alto aumento en los precios de la gasolina. En medio de la violencia y en los días siguientes, las autoridades bloquearon el acceso a internet.

Las protestas de inmediato se tornaron políticas y los manifestantes quemaron retratos de altos funcionarios y pidieron la renuncia de la cúpula religiosa.

Amnistía dijo que las fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes no armados. Entre los miles de arrestados hubo periodistas, defensores de derechos humanos y estudiantes, así como menores de hasta 15 años de edad.

El gobierno iraní aún no ha publicado datos sobre la escala de la agitación, pero hace dos semanas reconoció que las fuerzas de seguridad dispararon y mataron a manifestantes, que según la prensa oficial eran “agitadores”.

El líder supremo, ayatolá Alí Jamenei denunció la violencia como una “muy peligrosa conspiración” de los enemigos de Irán.

Amnistía dice que las autoridades iraníes desataron una represión en gran escala “concebida para instigar el temor y prevenir que se hablara sobre lo sucedido”.

La mayoría de las muertes registradas por el grupo humanitario fueron resultado de disparos en la cabeza, el corazón y otros órganos vitales. Entre los muertos, dijo Amnistía, hay un joven de 15 años en la ciudad de Shiraz que recibió un disparo cuando iba camino a la escuela y se cruzó con la protesta.

Según los observadores, la situación económica en Irán se ha ido agravando con las sanciones que anunció el presidente Donald Trump tras retirar a Estados Unidos del pacto nuclear de Irán con otras potencias mundiales.