La nueva cápsula espacial Starliner, de Boeing, se salió de rumbo poco después de despegar el viernes en su primer vuelo de ensayo y no atracará en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Debía ser un ensayo general crucial para el primer lanzamiento con astronautas a bordo el año próximo.

El despegue del cohete Atlas V con la Starliner poco antes del amanecer fue impecable, pero a la media hora de iniciado el vuelo, Boeing reportó que la cápsula no se colocó en la órbita necesaria para llegar a la EEI. Continúa en el espacio y aterrizará en Nuevo México probablemente el domingo.

La Starliner debía llegar a la estación espacial y permanecer allí por una semana. El cohete de United Launch Alliance despegó de Cabo Cañaveral y fue visible durante cinco minutos, cuando su estela blanca se destacaba contra el cielo oscuro.

Miles de espectadores se congregaron en el área para ver el primer vuelo de la Starliner.

Fue la oportunidad de Boeing para tratar de alcanzar a la firma SpaceX, el otro proveedor de transporte de tripulaciones para la NASA, que completó una misión similar en marzo. SpaceX tiene un último paso que completar -una prueba de abandono de lanzamiento- antes de transportar a dos astronautas en su cápsula Dragon, posiblemente en la primavera boreal de 2020.

Estados Unidos necesita más competencia como ésta, dijo el jueves el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, para reducir los costos de los lanzamientos, estimular la innovación y abrir el espacio para más personas.

La agencia espacial entregó los envíos de la estación espacial a empresas privadas, primero de carga y posteriormente de tripulantes, para concentrarse en el regreso de astronautas a la Luna y en misiones a Marte.

Los vuelos comerciales de carga comenzaron en 2012 con SpaceX. Las cápsulas para tripulaciones son más complicadas de diseñar y construir, problemas con paracaídas y otros aspectos técnicos forzaron el aplazamiento de los primeros lanzamientos de 2017 al próximo año.

Casi nueve años han pasado desde la última vez que astronautas de la NASA despegaron de suelo de Estados Unidos, el 8 de julio de 2011, en la última misión de transbordador Atlantis.

Desde entonces, los astronautas de la NASA han despegado y arribado vía Kazajistán, cortesía de la Agencia Espacial de Rusia. Los viajes en la Soyuz le han costado a la NASA 86 millones de dólares cada uno.