El papa Francisco defendió este miércoles el amor incondicional al prójimo y la tolerancia en su tradicional misa de medianoche para recibir el día de Navidad, o “Misa del Gallo”.

Francisco recordó que el nacimiento de Jesús, que los cristianos conmemoran en Navidad, es un recordatorio del amor incondicional de Dios por todos, “incluso los peores de nosotros”.

Antes de celebrar la misa, el Papa, de 83 años, caminó por el pasillo central de la Basílica de San Pedro y descubrió una imagen del niño Jesús en el Nacimiento al pie del altar.

«La Navidad nos recuerda que Dios sigue amando a cada hombre, incluso al peor», afirmó el líder de la iglesia Católica ante los miles de fieles reunidos en la basílica.

«Su amor es incondicional» incluso si «tienes ideas equivocadas y que hayas hecho de las tuyas», explicó.

El Papa Francisco sostiene el libro de los Evangelios mientras celebra la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el martes 24 de diciembre de 2019.

Al mismo tiempo, pidió a los feligreses permitirse ser transformados por ese “loco amor” de Jesús y dejar de intentar cambiar a los demás.

“No podemos esperar que el prójimo cambie para hacerle bien, no podemos esperar a que la Iglesia sea perfecta para amarla», añadió el papa argentino. “Empecemos nosotros”.

La misa nocturna del papa marca el inicio de una ajetreada agenda para Francisco, que incluye su homilía de Navidad, las oraciones de mediodía, la vigilia de Año Nuevo y la misa del 1 de enero.

Francisco dirigirá este miércoles su séptimo mensaje navideño «Urbi et orbi» («a la ciudad y al mundo») desde la plaza de San Pedro.

En esos mensajes el Pontífice suele hacer llamados a remediar situaciones de guerra e injusticias y son transmitidos alrededor del mundo.