Solamente tres países de Latinoamérica lograron entrar en los primeros 50 puestos del índice de prosperidad que presentó el Instituto Legatum en su evaluación del 2019. Chile, Costa Rica y Uruguay, en los puestos 37, 38 y 39 respectivamente.

El Instituto Legatum, una organización benéfica educativa independiente con sede en Londres, Reino Unido, presentó la más reciente versión de su Índice de Prosperidad global, que cuantifica la prosperidad en 167 países, donde en conjunto reside el 99,4% de la población mundial.

Para hacer esta evaluación se utilizan casi 300 indicadores a nivel de país, agrupados en 65 elementos centrados en políticas para medir el estado actual de prosperidad en estas naciones y cómo ha cambiado desde 2007.

Según el reporte presentado por el Instituto, entre los hallazgos clave del informe de este año se destacan:

  • La prosperidad mundial continúa mejorando, pero la brecha entre los países con el desempeño más fuerte y el más débil continúa ensanchándose
  • La mejora en la prosperidad global ha sido impulsada por economías más abiertas y mejoras en las experiencias vividas de las personas.
  • Las economías están más abiertas debido a la mejora en el entorno de inversión y la conectividad digital, así como a la reducción de las cargas administrativas.
  • Las experiencias vividas de las personas han mejorado debido a una mejor salud, educación y condiciones de vida.
  • Las instituciones estancadas están frenando nuevas mejoras a la prosperidad global Las personas son más tolerantes, aunque hay menos libertad para hablar, asociarse y reunirse.

Según el documento, a pesar de que los avances sin precedentes en la lucha contra la pobreza, el hambre y las enfermedades, muchas sociedades no están funcionando como debieran y está surgiendo una nueva generación de desigualdades en el siglo XXI.

En el informe, que puede leerse completo en este enlace, Dinamarca sigue estando en el primer lugar del ranking superando a Noruega.

América del Norte continúa siendo la región más próspera, aunque, como resultado de su prosperidad estancada, la brecha con Europa occidental se ha reducido.

De los 167 países medidos y rastreados para la prosperidad en el índice de este año, 148 (donde vive el 88% de la población mundial) han visto una mejora en su prosperidad desde 2009.

La región del Asia-Pacífico experimentó la mayor mejora y representa la mayor parte del aumento global. Tal es la mejora, que ha cerrado la brecha de prosperidad con América Latina y el Caribe.

Pero no todas las naciones contribuyeron al aumento de la prosperidad mundial; 19 países experimentaron un deterioro durante la última década, y de ellos,15 están en el África subsahariana o el Medio Oriente y África del Norte.

Siria (157), Yemen (166) y Venezuela (143) experimentaron los mayores descensos, cayendo 23, 7 y 27 lugares respectivamente en el ranking.

El progreso en Latinoamérica ha sido lento, sin embargo hay cambios positivos en algunos países, por ejemplo Ecuador, que se ubica en el puesto 80. También escaló Paraguay, del 89 al 79, y Perú, que pasó del 62 al 56 .

El Salvador, que inició un nuevo gobierno al mando del presidente más joven de la región, Nayib Bukele, cayó 14 posiciones, del 84 al 98, y Brasil bajó del lugar 57 al 69, y Cuba descendió del 87 al 97.

El único país de la región que está por detrás de Venezuela es Haití, que está en el puesto 153. Los otros que no llegan a ingresar entre los 100 primeros del mundo son Bolivia (105), Honduras (107) y Nicaragua (109).

Según el Instituto Legatum, hay mucho que celebrar en los resultados del Índice de Prosperidad de este año. Ochenta y nueve por ciento de los países están experimentando niveles de prosperidad más altos que hace una década, y todas las regiones contribuyen a mejorar la prosperidad global.

Las economías se han vuelto más abiertas durante la última década, aunque la calidad económica no ha mejorado en la misma medida que los otros pilares económicos.

Además, las condiciones de vida, la educación y la salud están en sus niveles más altos, y también están contribuyendo al aumento de la prosperidad mundial.

Sin embargo, es preocupante ver el deterioro de las libertades personales y la gobernanza. «Dado el importante papel que juegan las instituciones para apuntalar no solo la calidad económica, sino también las experiencias vividas por las personas, es imperativo que los países reviertan esta tendencia global», reza el comunicado del Instituto.

Insiste además, en que se necesita hacer mucho para abordar el deterioro de la libertad personal y la gobernanza, para construir sociedades inclusivas, economías abiertas y empoderar a las personas e impulsar mayores niveles de prosperidad alrededor del mundo.