Imagen: Domdeen Shutterstock.

En Europa, el 30% de las emisiones de CO2 dependen del transporte y, sobre todo, del transporte por carretera. Un grupo de ingenieros de Lausana ha ideado una manera, eficiente en términos de energía e inspirada en los principios de la circularidad, de capturar y reutilizar el CO2 producido por el transporte comercial por carretera.

Los investigadores de la EPFL patentan un sistema de captura de CO2 para el sistema de escape de camiones y autobuses.

Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Lausana (EPFL) está trabajando en un método de captura de CO2 que podría reducir las emisiones debidas al transporte de vehículos pesados en un 90% aproximadamente. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, el transporte en Europa es responsable de casi el 30% del total de las emisiones de CO2. De esto, alrededor del 72% se debe al transporte por carretera. Sin embargo, si bien los coches eléctricos pueden contribuir a la reducción de las emisiones en el transporte a nivel doméstico, el problema es más complicado en el transporte comercial y en el uso de vehículos pesados como camiones y autobuses.

Por esta razón, los investigadores suizos han desarrollado una solución de captura de CO2 que captura las emisiones dentro del sistema de escape del vehículo. Pero hay más, porque esta solución también permite convertir el dióxido de carbono en líquido y volver a convertirlo en combustible convencional, usando energía de fuentes renovables. El proyecto, coordinado por el Grupo de Ingeniería de Procesos Industriales y Sistemas Energéticos, ya ha sido patentado.

Los científicos han combinado las diversas tecnologías desarrolladas por el instituto suizo para desarrollar un proceso capaz de recuperar la mayor parte de la energía disponible a bordo, incluida la derivada del calor del motor.

En primer lugar, los gases presentes en el tubo de escape del vehículo se enfrían, permitiendo así la separación del agua de los gases. En segundo lugar, el dióxido de carbono se aísla de los demás gases (como el nitrógeno y el oxígeno), usando un material absorbente compuesto de estructuras orgánicas metálicas (MOF) y diseñado especialmente para la captura de CO2.

Una vez que el material está saturado de gas, se calienta para extraer el dióxido de carbono puro, que luego se comprime y se transforma en líquido. Este líquido se almacena en un depósito (situado en el techo del vehículo en la cabina del conductor) y puede ser convertido en combustible convencional en las estaciones de servicio. Todo el proceso tiene lugar dentro de una cápsula cuyo peso, junto con el del tanque de CO2 líquido, es el 7% de la carga de un vehículo comercial.

Los cálculos de los investigadores muestran que un camión que usa 1 kg de combustible convencional podría producir 3 kg de CO2 líquido y que la conversión no implicaría ninguna penalización energética. Además, hasta el 90% del CO2 puede ser reutilizado. El sistema (que teóricamente podría funcionar con todos los camiones, autobuses e incluso barcos, y con cualquier tipo de combustible) tiene la ventaja de que puede aplicarse a todos los coches, neutralizando su impacto en términos de emisiones de carbono.

Más información: www.frontiersin.org

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