Trabajando contrarreloj a temperaturas bajo cero, los rescatistas turcos sacaron el domingo a más sobrevivientes de edificios derrumbados, al día siguiente de un potente sismo de magnitud 6,8 que golpeó el este del país.

La cifra de muertos subió a al menos 35 personas, según las autoridades.

La televisión turca mostró el rescate de Ayse Yildiz, de 35 años, y su hija de dos años, Yusra, arrastradas de entre los escombros de un edificio de apartamentos en la ciudad de Elazig. Llevaban 28 horas atrapadas tras el sismo del viernes por la noche.

El terremoto también hirió a 1.600 personas, aunque por el momento se habían sacado a 45 sobrevivientes de entre las ruinas, según dijo el domingo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en una conferencia de prensa en Estambul.

Mientras las temperaturas caían a -5 grados Celsius (23 grados Fahrenheit), los equipos de emergencia colocaban más de 9.500 carpas para vecinos desplazados y distribuyeron 17.000 comidas calientes.

Los rescatistas centraron sus esfuerzos en el barrio Mustafa Pasa de la ciudad y en la población cercana de Sivrice, la zona residencial más cercana al epicentro.

Casi 680 réplicas remecieron la región mientras más de 3.500 rescatistas trataban de llegar a los sobrevivientes bajo edificios derruidos. Otro sismo de magnitud 4,3 golpeó el domingo por la mañana la vecina provincia de Malatya, según la Presidencia Turca de Gestión de Desastres y Emergencias.

El temblor del domingo destruyó 76 edificios y dañó más de un millar, según la agencia. Las autoridades empleaban drones para evaluar los barrios afectados y coordinar las labores de rescate.

Los terremotos son frecuentes en Turquía, que se encuentra sobre dos grandes fallas.