El presidente Xi Jinping se comprometió este lunes a acabar con el «diablo» del coronavirus, una enfermedad respiratoria que hasta el momento se ha cobrado la vida de 106 personas en China.

«No podemos dejar que este diablo se esconda», recalcó el mandatario durante su encuentro en Beijing con el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus, según informaron medios estatales locales.

De acuerdo con las autoridades del gigante asiático, por el momento el coronavirus ha causado la muerte de 106 ciudadanos y ha infectado a otros 4.500.

La situación ha llevado al gobierno chino a decretar una cuarentena en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, considerada el epicentro del brote, mientras que otras ciudades de la región se enfrentan a estrictas medidas que restringen el movimiento de sus ciudadanos por las calles.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que Washington mantiene estos días un estrecho contacto con Beijing para realizar un seguimiento de la situación y ofreció al país asiático toda la «ayuda que sea necesaria».

Estados Unidos y Japón, no obstante, han comenzado a trabajar en la evacuación de sus ciudadanos presentes en Wuhan. Tokio tiene previsto llevar a cabo este mismo martes la repatriación de 200 de los 650 japoneses que residen en la ciudad, mientras que Washington ha comenzado a planificar la evacuación del personal de su consulado en Wuhan.

Asimismo, el Departamento de Estado de EE.UU., país en el que ya se han confirmado cinco casos, emitió el lunes una severa advertencia para que sus ciudadanos no viajen a la provincia de Hubei.

Por su parte, Mongolia ha optado por cerrar sus fronteras con China para evitar que el coronavirus se propague en su territorio, mientras que Hong Kong y Malasia han anunciado que prohibirán el acceso a personas procedentes de Wuhan.

El virus apareció en China justo cuando comenzaban las celebraciones para conmemorar el Año Nuevo Lunar, lo que provocó la cancelación o la reducción de las festividades de decenas de millones de chinos. Los funcionarios chinos dieron un paso adicional el domingo para extender las vacaciones del Año Nuevo Lunar tres días adicionales para reducir las reuniones grupales.

Se cree que el virus surgió a fines del año pasado en un mercado de mariscos de Wuhan que vende ilegalmente vida silvestre. Las autoridades chinas han impuesto una prohibición temporal de la venta de vida silvestre.