Los pasajeros que vivieron el accidentado aterrizaje que dejó tres muertos en un aeropuerto de Turquía relatan que el avión, que se despistó, cayó en una zanja y terminó partido en tres, descendió inusualmente rápido.

Engin Demir, quien resultó herido en el percance, dijo a la televisora NTV que se percató de la velocidad del Boeing 737 operado por la aerolínea de bajo costo Pegasus Airline cuando aterrizó en el Aeropuerto Sabiha Gokcen de Estambul el miércoles por la tarde.

En medio de la lluvia y fuertes vientos, la aeronave se salió de la pista. Patinó unos 50 o 60 metros (165 o 200 pies) antes de caer en una zanja de unos 30 metros (98 pies) de profundidad, de acuerdo con el gobernador de la ciudad, Ali Yerlikaya. El aparato de 11 años se partió en tres y los pasajeros tuvieron que abrirse paso entre el fuselaje roto para escapar. Además de los fallecidos, hubo 180 heridos, de acuerdo con las autoridades.

“Por la velocidad, pienso que el avión no pudo detenerse. Todo sucedió en unos dos o tres segundos”, dijo Demir desde la cama de hospital donde se encuentra en Estambul.

El pasajero dijo que se quedó unos momentos atrapado por los pedazos de avión de caían del compartimiento para equipaje.

“Había gritos; yo traté de tranquilizar a las personas que estaban a mi alrededor. La ayuda llegó pronto”, agregó.

Otro sobreviviente, Alper Kulu, dijo a la agencia de noticias DHA que el vuelo fue anormal desde “el inicio hasta el final”.

“Fue un vuelo con mucha turbulencia. El avión aterrizó con dificultad. Iba muy rápido comparado con otros vuelos”, agregó Kulu, quien detalló que después del aterrizaje se escuchó el anuncio de “Bienvenidos a Estambul”.

Dijo que el avión de repente se balanceó hacia la izquierda y hacia la derecha, y luego cayó de su lado izquierdo en una zanja muy empinada. Recordó que el impacto volteó completamente los asientos frente a él y que salió tan pronto como pudo porque temía que el avión estallara.

“Había pánico y gritos. Todos estaban pidiendo ayuda. Salí del avión por mi cuenta, con un brazo roto, trepé 30-40 metros. Escuché avisos de que el avión podría explotar”, dijo.

El avión, que transportaba a 177 pasajeros y seis tripulantes provenía de la ciudad turca occidental de Izmir. El jueves, el gobernador Yerlikaya informó que todos los heridos estaban estables, pero cuatro tenían heridas significativas. No dio más detalles. Los tres muertos eran ciudadanos turcos.

El director general de Pegasus Airlines, Mehmet T. Nane, dijo en una conferencia de prensa en Estambul que las cajas negras ya fueron recuperadas y están siendo descifradas.

El accidente sucedió un mes después de que otro avión de Pegasus con 164 personas a bordo se saliera de la pista en Estambul en el mismo aeropuerto. No hubo muertos ni lesionados en el incidente del 7 de enero.

En enero de 2018, otro Boeing 737 de la misma aerolínea de bajo costo se despistó en el aeropuerto de Trabzon en el noreste de Turquía, pero no hubo heridos.