Las calles de la cuarta ciudad más grande de Corea del Sur estaban desiertas el jueves, con los residentes dentro de sus casas después de que decenas de personas se contagiaron del nuevo coronavirus en lo que las autoridades describieron como un evento de “superpropagación” en una iglesia.

Las imágenes de solitarios centros comerciales y cines de Daegu, una ciudad de 2.5 millones de personas, se convirtieron en una de las estampas más sorprendentes fuera de China de un brote que las autoridades internacionales intentar impedir que se convierta en una pandemia mundial.

Nuevas investigaciones que sugieren que el virus es más contagioso de lo que se pensaba se sumaron a la alarma. Y en China, donde el virus ha causado la muerte a más de 2.100 personas, las autoridades cambiaron su metodología para reportar las infecciones, creando nuevas dudas sobre los datos que han estado citando como prueba del éxito en el combate contra su propagación.

El alcalde de Daegu, Kwon Young-jin, pidió a los residentes que se queden dentro de sus casas después de que 90 personas que participaron en un acto religioso en la Iglesia de Jesús del Templo del Tabernáculo del Testimonio mostraron síntomas de infección y se confirmaron decenas de nuevos casos.

En el servicio religioso estuvo presente una mujer de 61 años que dio positivo, conocida como “Paciente 31”. Los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades de Corea del Sur describieron el brote como un “evento de superpropagación”.

Corea del Sur tiene ahora 104 casos confirmados del virus y ya reportó su primera muerte.

En China, las autoridades destacaron el declive de nuevos casos como una prueba de que están teniendo éxito en la contención del virus a la provincia de Hubei y su capital, Wuhan, donde se originó el brote.

No obstante, revisiones de su metodología generaron dudas sobre los datos. Según la última metodología, que excluye rayos X de tórax, China reportó menos de 400 nuevos casos en el último día, menos de una cuarta parte de la cifra que había comunicado en días anteriores con el método previo.

La semana pasada, otro cambio en la metodología provocó un alza de casi 15.000 nuevos casos, revirtiendo una tendencia bajista que, según las autoridades chinas, demostraba que su estrategia para combatir la enfermedad estaba teniendo éxito.

Científicos que estudiaron en China muestras de 18 pacientes infectados con el virus dijeron que se comporta más como la influenza que como otros virus más cercanos, sugiriendo que podría propagarse de forma más rápida que lo pensado.

Asimismo, en al menos un caso, el virus estaba presente aunque el paciente no presentaba síntomas, según escribieron en sus hallazgos preliminares publicados en el New England Journal of Medicine.

“Si se confirma, es muy importante”, dijo el doctor Gregory Poland, investigador de vacunas en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, que no participó del estudio.

China ha impuesto severos controles en Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes, para frenar la propagación del virus, y ha adoptado medidas urgentes para evitar un desplome total de la economía.

El jueves, su banco central rebajó una tasa de préstamo, mientras que las autoridades extendieron una orden para que los negocios en Wuhan sigan cerrados hasta el 11 de marzo. Los colegios, que tenían previsto reabrir el viernes, también seguirán cerrados.