Una decena de localidades italianas estaban el sábado bajo cuarentena virtual luego de que un nuevo virus detectado por primera vez en China cobró dos vidas en Italia y se propagó entre personas que no tenían relación directa con el origen del brote.

Los contagios secundarios llevaron a las autoridades de localidades en las regiones norteñas de Lombardía y Véneto a ordenar el cierre de escuelas, negocios y restaurantes, y a cancelar eventos deportivos y misas. El alcalde de Milán, la capital comercial del país, decretó el cierre de las oficinas públicas.

Cientos de personas que entraron en contacto con los más de 40 enfermos confirmados en el país estaban aislados a la espera de los resultados de sus pruebas, y equipos de Protección Civil instalaron un hospital de campaña en el exterior de uno cerrado en Veneto para examinar al personal médico.

En una de las zonas más afectadas, Codogno, donde uno de los primeros pacientes del grupo estaba en estado crítico, su avenida principal estaba prácticamente desierta el sábado, con sus supermercados, restaurantes y tiendas cerrados. Las pocas personas que estaban en la calle se cubrían la cara con mascarillas, que estaban casi agotadas en las farmacias.

Un hombre de 78 años, una de las siete personas infectadas en Véneto, murió el viernes, informó el presidente regional de Veneto, Luca Zaia. Dos de los infectados estaban relacionados con el hombre que murió.

Zaia explicó el sábado que los contagios mostraron que el COVID-19, la enfermedad provocada por el virus, se transmitía como cualquier otra gripe y que tratar de identificar una única fuente o vínculos con China ya no es efectivo.

“Puede contagiarlo cualquier persona”, dijo a reporteros. “Podemos esperar tener casos de pacientes que no estuvieron en contacto” con supuestos portadores.

Una primera ordenanza del Ministerio de Salud impuso una cuarentena sobre 10 localidades de Lombardía en torno a Lodi, al sureste de Milán, luego de que la región reportó el viernes que el número de infectados allí se cuadriplicó. A título individual, otras ciudades fuera del cordón sanitario, como Cremona, promulgaron sus propias restricciones y cancelaron las clases tras confirmar casos.

Las autoridades pidieron calma, pero reconocieron que la situación era alarmante por los contagios secundarios. El primer afectado confirmado en Lombardía, que se reunió con alguien que había regresado de China el 21 de enero, seguía sin presentar síntomas.

Trabajaba en una planta de Unilever cerca de Codogno, y más de 100 de sus compañeros estaban aislados a la espera de los resultados de sus pruebas.

Por otra parte, 19 italianos que pasaron más de dos semanas en cuarentena en un crucero en Japón aterrizaron en el aeropuerto militar Pratica di Mare de Roma. Estaban varados en el Diamond Princess desde el 5 de febrero. Tras los primeros chequeos médicos y un proceso de descontaminación, fueron trasladados al campus militar de Cecchignola, donde pasarán aislados otros 14 días.