Pesos pesados del partido conservador en el poder en Alemania oficializaron el martes su candidatura para dirigir a esta formación, que se halla en plena crisis, y lanzaron su campaña para reemplazar en 2021 a Angela Merkel en la cancillería.

Se trata de Friedrich Merz, viejo enemigo de la canciller y partidario de derechizar al partido –que ha dominado la vida política nacional desde hace más de 70 años– para frenar así la emergencia de la extrema derecha.

Este autoritario abogado de negocios de 64 años aseguró este martes que tanto el partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), como la propia Alemania necesitaban «liderazgo» para ayudar a Europa a salir de su «habitual desconcierto», una verdadera indirecta contra Merkel, que lleva 15 años en el poder .

A principios de los años 2000, Merz había sido sacado de la dirección de la CDU por Angela Merkel, algo que jamás pudo digerir.

Merz deberá competir con la candidatura conjunta de un barón moderado regional de la CDU, Armin Laschet, partidario de continuar con la línea centrista de Merkel, y la estrella emergente del partido, Jens Spahn, de 39 años, favorable a un giro a la derecha.

Crisis inédita

El partido «atraviesa la crisis más grave de su historia» aseguró Jens Spahn, en un alegato contra los años Merkel.

«Si seguimos así, nos jugamos nuestro futuro como gran partido», dijo. Y «no quiero que Angela Merkel pase a la historia como la última canciller de la CDU» en Alemania.

El domingo la agrupación sufrió un duro revés en las elecciones locales de Hamburgo, ocupando solamente el tercer lugar con 11,2% de votos, detrás de los socialdemócratas y los Verdes.

Aunque siempre ha sido claro en su posición sobre Merkel, Spahn no quiso sumarse a Friedrich Merz, considerando que un giro así no podía «representar la unidad, el centro y todo la variedad del partido», según un mensaje citado por el diario Bild

A estos candidatos para dirigir la CDU se añade otro centrista, Norbert Röttgen, que fue excluido del gobierno hace algunos años por la canciller.

El lanzamiento de la campaña para reemplazar a Merkel, como muy tarde a fines de 2021 en las próximas elecciones legislativas, se ha acelerado debido a la crisis que atraviesa la CDU.

El partido sufre derrota tras derrota, y cae en los sondeos, sacudido por las victorias, por una lado, de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) y, por otro, de los Verdes.

Desorientado

El partido aparece desorientado, sin dirección, y en busca de una línea coherente, mientras vive el crepúsculo de la era Merkel, iniciado en 2015, con su polémica decisión de abrir la puertas a un millón de refugiados.

Hay intensas presiones internas sobre las alianzas que debe realizar el partido.

Los dirigentes de la CDU en Turingia optaron inicialmente por sumarse a la extrema derecha, antes de renunciar a ello debido a las duras críticas en un país donde este tipo de acercamiento es tabú desde la posguerra.

El caso ya obligó a la actual presidenta del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK, a dimitir este mes y abrir por tanto la carrera para suceder a Merkel.

La elección del próximo presidente de la CDU por los delegados del partido está prevista el 25 de abril, durante un congreso extraordinario en Berlín.

La competencia va a ser dura, pero algo sí está claro: el futuro dirigente del partido será también candidato a la cancillería en las elecciones legislativas, a las que acudirá con su partido socio de Baviera, la CSU (Unión Social Cristiana).

Hasta entonces, y pase lo que pase, el último año y medio de mandato de Angela Merkel se anuncia complicado con todas estas maniobras políticas de fondo, y que pueden eclipsar la labor del gobierno.