Europa prepara planes para hacer frente a una posible pandemia de coronavirus, a pesar de que el número de casos del COVID-19 todavía es pequeño en el continente, en comparación con Asia.

Funcionarios de diversos países admiten que esperan que el nuevo virus -que ha infectado al menos a 80.000 personas a nivel mundial y dejado casi 3.000 muertos- se propague y dicen que están desarrollando planes para cancelar eventos deportivos y conciertos, reducir los servicios de transporte público, imponer restricciones de viaje y cerrar escuelas.

Los líderes de la Unión Europea todavía esperan que los Estados miembro se abstengan de imponer controles fronterizos dentro del área Schengen, donde se puede viajar libremente, pero reconocen que el nivel de la crisis de salud pública probablemente determinará la reacción de los gobiernos nacionales.

Algunos expertos en salud pública apuntan que es hora de empezar a prepararse para una pandemia y sospechan que en Europea hay muchos más casos de los que se conocen.

El servicio de salud del Reino Unido planea incrementar las pruebas de COVID-19 y ha dado instrucciones a más de cien consultorios familiares y una docena de hospitales para que comiencen a hacer más pruebas, incluso a personas que no hayan viajado a los países de alto riesgo y que no muestren ningún síntoma de la enfermedad.

Los funcionarios de salud dijeron que «no sería del todo inesperado» si las pruebas encontraran nuevos casos. El periódico británico The Sun informó el miércoles que el gobierno británico teme que el 80% de la población del país pueda contraer el virus, si se desarrolla una pandemia.

Con Italia emergiendo como un nuevo centro del virus, muchos países vecinos dicen que tienen pocas opciones más allá de planificar de cara a un brote, si la prevención y la contención no logran detener el contagio dentro del país transalpino.

Los ministros de salud de Francia, Alemania e Italia, así como la Comisión Europea, se comprometieron a mantener abiertas las fronteras en una reunión el martes, cuando surgieron nuevos casos del virus en toda Europa.

“Estamos hablando de un virus que no respeta las fronteras», dijo el ministro de Salud italiano, Roberto Speranza. El ministro de salud de Gran Bretaña, Matt Hancock, dijo que el gobierno británico no tenía planes de detener los vuelos desde Italia, que atrae a unos tres millones de visitantes británicos cada año.

Pero queda por ver si los países que conforman la UE seguirán de acuerdo en el tema fronterizo.

A principios de febrero, varios Estados miembro presionaron para restringir la entrada en la zona Schengen para todos los viajeros de China, pero con algunos países en contra, la medida fracasó con el argumento de que tal restricción no tendría sentido a menos que todos los países actuaran por igual.

Sin embargo, algunos funcionarios de la UE dicen que si los países comienzan a imponer restricciones de movimiento dentro de sus propios países, entonces probablemente sea solo cuestión de tiempo antes de que algunos gobiernos europeos comiencen a imponer unilateralmente controles temporales en sus fronteras.