La perovskita y las células solares orgánicas han demostrado ser alternativas prometedoras al silicio, y ahora se están probando en el espacio por primera vez.

Estas células solares no sólo funcionaron bien, sino que son mucho más delgadas y ligeras que las que se usan actualmente y se ha descubierto que absorben incluso la luz difusa reflejada desde la Tierra.

El silicio ha sido el material elegido para las células solares durante décadas, y ha cumplido bien su función hasta el momento. Pero pronto podría ser sustituido por la perovskita, que ha avanzado muy rápidamente en la última década y su eficiencia ya se está acercando a la del silicio.

Las células solares orgánicas son otra opción cada vez más atractiva. Puede que no compitan con el silicio en términos de eficiencia, pero son mucho más delgadas, más flexibles y mucho más baratas de producir a gran escala.

Y ahora tanto la perovskita como las células solares orgánicas se han probado en el espacio por primera vez. En un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Técnica de Munich (TUM), dos versiones de cada tipo de estas células solares fueron acopladas a un cohete lanzado desde el norte de Suecia, que hizo un corto viaje suborbital de ida y vuelta a una altitud máxima de 240 km.

Las células solares resistieron las condiciones extremas del lanzamiento y del vuelo, y recogieron con éxito la luz solar durante sus siete minutos en el espacio. Puede que no fueran tan eficientes como el silicio, pero hicieron el trabajo en superficies más pequeñas. Y en los vuelos espaciales, el tamaño y el peso deben mantenerse al mínimo.

Lo que cuenta en este negocio no es la eficiencia, sino la energía eléctrica producida por peso, lo que se llama potencia específica. El nuevo tipo de células solares alcanzó valores entre 7 y 14 milivatios por centímetro cuadrado durante el vuelo del cohete.

Peter Müller-Buschbaum, autor principal del estudio.

Aún más interesante es que estas células solares se las arreglaron para absorber la energía incluso cuando se alejaron del Sol. Parece que fueron capaces de recoger la débil luz reflejada desde la superficie de la Tierra, algo que las células solares tradicionales no suelen hacer.

Esta es una buena prueba y confirma que la tecnología puede ir a lo que se llama misiones al espacio profundo, donde las enviaríamos lejos en el espacio, lejos del Sol, donde las células solares estándar no funcionarían. Hay un futuro muy emocionante para este tipo de tecnología, llevando estas células solares a más misiones espaciales en el futuro.

Peter Müller-Buschbaum.

Por supuesto, una prueba de siete minutos en el espacio no es algo para sacar demasiadas conclusiones, así que en el futuro los investigadores esperan probar la perovskita y las células solares orgánicas en los satélites.

Más información: www.cell.com

Vía techxplore.com

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