Con esta trampa mortal pretendían atentar contra las tropas, poniendo en riesgo la vida de las personas que se abastecen del preciado líquido para su supervivencia, violando consigo el Protocolo I de 1977 el cual considera que el agua es indispensable para satisfacer las necesidades elementales de las personas protegidas.

Esta norma es refrendada en el artículo 23 del Reglamento de La Haya, en el que se estipula que está prohibido “emplear veneno o armas envenenadas”.

En desarrollo de operaciones de control territorial, tropas de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega hallaron un artefacto explosivo a orillas de un afluente hídrico en el departamento del Meta.

La ubicación de este contenedor tipo cilindro metálico de 40 libras, fabricado artesanalmente con metralla y otro explosivo aún por establecer, fue localizado por tropas del Batallón de Despliegue Rápido N.º 2 en el sector conocido como Caño Salto, en el municipio de Mesetas.

Mencionado artefacto explosivo instalado por integrantes de la estructura cuyo principal criminal es el sujeto que se hace conocer con el alias de `Cotiz o Urías´, se logra localizar con base a la información suministrada por la Red de Participación Cívica de la Región.

La Fiscalía General de la Nación, es informada de los hechos y esta autoriza la destrucción del cilindro de 40 libras por parte del personal experto en el manejo de explosivos, aplicando todos los protocolos establecidos para este procedimiento de manera controlada.

El Código Penal Colombiano en su artículo 142 tipifica como delito la utilización de medios y métodos de guerra ilícitos. Así mismo el empleo de este tipo de armas no convencionales de la guerra, vulnera el artículo tercero común a los cuatro Convenios de Ginebra.

La Fuerza de Tarea Conjunta Omega, continuará adelantando operaciones militares para contrarrestar el uso de artefactos explosivos con los cuales se pone en peligro la vida de las tropas y la población que habita en Meta, Guaviare y Caquetá.