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Mujer Militar: Sinónimo de inspiración, lucha y coraje

Las cicatrices de la guerra en Colombia, han quedado en el corazón y cuerpo de miles de soldados, y las mujeres militares no son la excepción, pues desde el cumplimiento de su misión como oficiales y suboficiales del cuerpo administrativo y ciencias militares, han tenido que vivir la más cruel de las heridas; vivir el conflicto armado interno y las secuelas de las acciones terroristas de grupos armados organizados al margen de la ley.

Hace ya unas décadas atrás, el Ejército Nacional abrió espacio en sus filas a la incorporación de mujeres, en un principio como oficiales y suboficiales del cuerpo administrativo, entendiendo el importante aporte de profesionales en campos como el derecho, la medicina, psicología, periodismo, entre otros; como respuesta a su capacidad y tenacidad, estas mujeres soldado inspiraron la oportunidad de incorporar posteriormente mujeres tecnólogas y profesionales en ciencias militares.

Es así que la historia de mujer militar continúa escribiéndose y en pleno siglo XXI, las mujeres soldados, ratifican su valor en la institución, por su profesionalismo, constancia y sacrificio, llevando con honor el camuflado que un día decidieron portar. Este es el caso de la teniente María Paola Castillo Calderón, abogada militar, oficial del cuerpo administrativo, y actualmente asesora jurídica operacional de la Brigada de Selva N.°22 en San José del Guaviare, quien a sus 30 años y con siete años de servicio en el Ejército Nacional, es la encargada de capacitar y entrenar a soldados de la primera línea de fuego en derecho operacional, aplicación y respeto de los Derechos Humanos DIH y el Derecho Internacional Humanitario, DDHH, para el desarrollo de operaciones militares.

En el año 2015, la teniente Castillo, cuando llegaba a su primera unidad militar, la Brigada Móvil N.°37 en el municipio del Tambo, departamento del Cauca, tuvo que conocer muy rápido la angustia de ver marchar a sus soldados sabiendo que algunos no regresarían, pero así mismo con la fortaleza que debía mantener y transmitir a la tropa para que realizaran sus operaciones con óptimos resultados soportados en el marco jurídico legal.

El conflicto armado en el Cauca de esa época, la puso a prueba; mostró valor y constancia a su familia, soldados y comandantes, nunca se rindió, y es que la milicia la tenía ya patrullando por sus venas. Ella viene dando continuidad a una herencia familiar de años atrás, siendo su abuelo materno el primer militar de su familia, luego el ejemplo, lo siguieron sus tíos y tías, su hermano mayor y finalmente ella.

Ser militar era cosa de familia, una bandera que orgullosa recibía desde su nacimiento, y que hoy sigue ondeando con orgullo por su apellido, por los soldados, por Colombia, y en especial por la memoria de su hermano mayor, el teniente Javier Alonso Carvajalino Calderón, oficial de caballería, asesinado por el extinto grupo guerrillero de las Farc, en el año de 1992 en el departamento de Boyacá, mientras cumplía con la misión de proteger los comicios electorales de la época para garantizar el derecho al voto de los boyacenses.

Su hermano, se ha convertido en su mayor inspiración de lucha y coraje, su ejemplo de vida, la ha llevado a seguir sus pasos, el de un soldado con vocación de servicio, disciplina y amor patrio. La pérdida marcó para siempre su vida, y la de su familia, pero también le ha dado las razones por las cuales entregarse con mayor compromiso a su misión como abogada militar, enseñando, capacitando y entrenando en el arte de las ciencias jurídicas a sus soldados.

Esta mujer soldado y su familia, conmemoran la memoria de su hermano cada ocho de marzo desde 1992, día en el que, siendo el día internacional de la mujer trabajadora, el Teniente Javier Alonso Carvajalino Calderón, tras soportar las secuelas de la acción terrorista en la que resultó afectado, y aferrándose a la vida, un ocho de marzo en el hospital militar en la ciudad de Bogotá, fallece el oficial de caballería.

Esta es la historia de apenas una mujer soldado, de las miles de historia que tienen cada una de ellas, mujeres militares sinónimo de inspiración, lucha y coraje, que son todo, menos mujeres débiles, incapaces o cobardes. Ellas son guerreras de la vida, guerreras en las filas del Ejército Nacional, apostándole a cumplir su misión por el futuro de un país mejor.

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