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OLIPLAST, el nuevo bioplástico de hueso de aceituna made in Spain

España es el primer exportador mundial de aceite de oliva, durante el proceso de producción se desechan unas 360 mil toneladas de huesos de aceituna al año. ¿Por qué no reutilizarlos?

Si hasta ahora se incineraban como recurso de biomasa para la valorización energética, hoy por fin se pueden regenerar. A partir de un cuidadoso procesamiento de los huesos es posible obtener un material bioplástico, muy adecuado para la fabricación de envases sostenibles.

El proyecto denominado “Go-Oliva” ha sido desarrollado por un equipo formado por el Instituto Tecnológico Español del Plástico (Aimplas) -que cuenta con una amplia experiencia en los procesos de transformación de materiales poliméricos y sus compuestos- y Olivadera de los Pedroches (Olipe), cooperativa especializada en la producción ecológica de aceite de oliva. Las dos entidades buscaban una forma más rentable y sostenible de reutilizar los huesos de aceituna.

Los huesos de aceituna tienen un bajo valor calórico y, por tanto, generan pocos ingresos económicos para los agricultores. El objetivo de nuestro proyecto es obtener una nueva aplicación de alto valor añadido para los residuos de hueso mediante el desarrollo de nuevos materiales.

Belén Redondo Foj, investigadora de Aimplas.

Así nació Oliplast, un compuesto plástico de base biológica, biodegradable y compostable.

Para crearlo -continúa el investigador- hay que tratar los huesos de aceituna y luego incorporarlos a la matriz polimérica. Los huesos se preparan y se muelen para obtener un tamaño de partícula micrométrico. A continuación, se seleccionan las matrices poliméricas biodegradables para crear el compuesto. El bioplástico resultante puede procesarse después con tecnologías convencionales, como los procesos de extrusión e inyección, para crear los productos finales.

Aplicaciones.

OLIPLAST puede proporcionar una alternativa a productos de un solo uso o corta vida útil que requieren cumplir con la legislación y que en los últimos años están siendo objeto de estudio para minorizar su impacto ambiental.

Los nuevos productos y componentes secundarios relacionados con el aceite de oliva serán importantes como elementos de comunicación comercial y de creación de valor para el consumidor.

En este sentido, dichos productos podrán ser gestionados como un residuo orgánico para obtener un compost que permita abonar el propio olivar, permitiendo a la cooperativa olivarera:  “Cerrar el ciclo”.

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Más información: gooliva.com

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